MI PRIMERA TVYNOVELAS

Hoy me levanté cansada. No “con cansancio”. Solo cansada.
No quise escuchar la radio matutina, únicamente leí los resúmenes informativos (la costumbre me hace incapaz de desconectarme del todo). Tampoco quise revisar los links de los artículos que llamaron mi atención.

No entré a Twitter para buscar cómo habían abierto las bolsas o el tipo de cambio. Seguramente perdí algunos seguidores por no estar al pendiente, pero qué más da.

Estaba decidida a que, al menos por 24 horas, nada de eso me importara.

Hablé por teléfono con mi padre, quien me dijo lo que probablemente ustedes también piensen: ¿Cómo puedo cansarme de la información si es mi materia prima?

Pues puedo y lo estoy.

Estoy cansada de las Trompas, de los pronósticos que me dirán qué será bueno comprar: si dólares, oro, o CETES. Cansada del Brexit y de los artículos 50. Harta de los trolls en las redes sociales y de justificar por qué creo en lo que creo. De justificar el ser mujer, y mexicana.

También estoy cansada de esta profesión, de trabajar por unos pesos cuando sé que en otros países/empresas/lugares se gana mejor, con un horario mucho más flexible que el mío.

Aquí entre nos: me canso también de algunos jefes: en especial de aquellos que olvidan lo que pidieron, para cuándo y cómo.

Tomé una decisión rápida: Iba a desconectarme, a tomarme un tiempo libre: a abrir libros de ciencia ficción (los favoritos de su servidora) y enfrascarme en sus historias para no pensar en las que me esperaban afuera, o iba a abrir aquellos que concordaran con mis ideas para reafirmarlas. Iba a darme un baño en la tina del “aquí estoy cómoda”.

Sin embargo, mientras salía a caminar un rato para despejarme, pasé junto a un puesto de publicaciones atrasadas: un kiosko pequeño. Mi mirada cayó sobre un ejemplar de la revista TVyNovelas: un ejemplar sobre “los XV años de Rubí”.

La compré, aún no sé bien por qué. Morbo quizá.

Hoy supe que la publicación cuesta 15 pesos pero esa, “por ser un especial”, valía 17. Pagué mis 17 pesos, que se me antojaron a insulto comparados con los casi 50 que pago por Proceso, con mis suscripciones mensuales a los periódicos nacionales e internacionales e incluso con los libros que compro.

¿Cómo pagan a sus escritores? ¿Cómo pagan a sus fotógrafos? ¿Cómo hacen una revista a color con solo 15 pesos? Debe ser su tiraje, no hay más.

Cuando llegué a casa la abrí. Así me enteré de que esa niña llamada Rubí era un “fenómeno nacional y mundial”, tanto que hasta Interjet había dado descuentos del 15% en vuelos a San Luis Potosí, que la agencia de viajes Mundo Joven le había regalado un viaje, que Eruviel Ávila y otros políticos le habían enviado regalos, que Moles Doña María iba a servir el festín.

Fue en ese momento en el que los engranes se pusieron en movimiento: Abrí Twitter. Busqué la estación de radio. Abri mi bandeja de entrada y me puse a responder correos.

Rabia, eso fue.

Esa revista me recordó por qué hago lo que hago, por qué escogí esta profesión, por qué quiero seguir “echándole ganas”. Utopía, la llaman, pero es MI utopía.

El caso es que esta fue mi primera TVyNovelas y creo que voy a enmarcarla y colgarla. El baño, frente a la taza, parece un buen lugar para ello.


 

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s